sábado, enero 22, 2011
lunes, noviembre 01, 2010
Arquitectura: El futuro de la arquitectura está en los materiales tradicionales
No obstante la utilidad de las sofisticadas técnicas avanzadas de diseño por computadora, los severos cambios climáticos que ha experimentado el planeta en los últimos años, han promovido que muchos de los profesionales de la arquitectura y la construcción dirijan su atención hacia las técnicas y materiales constructivos tradicionales, pues se ha comprobado que son mucho más respetuosos con la ecología y que incluso pueden ayudar a mejorar las condiciones ambientales.
Debido a lo anterior, cada vez con mayor frecuencia podemos encontrar propuestas arquitectónicas resueltas a partir de modelos, técnicas y materiales ancestrales estrechamente relacionados con el medio ambiente que, hasta hace algunos años, se encontraban guardadas en el baúl de los recuerdos.
De esta forma, han reaparecido en el escenario de la arquitectura los muros de bajareque (2), los repellados de cal y arcilla, el adobe y muchos otros materiales que los constructores de la era de la máquina dejaron atrás, favoreciendo lo artificial y todo lo que ostentara una imagen fabril que simbolizara el progreso económico y la evolución de la arquitectura.
Muros de bajareque
No obstante que en la actualidad muchos comparten aquella visión, cada vez es más frecuente que, en favor de una mejor calidad de vida, se exalten los valores de lo “primitivo” y lo “autóctono”. En proyectos de diversas escalas y tipologías (viviendas, hoteles, escuelas, pabellones, proyectos de urbanización y regeneración urbana, etc.), los arquitectos vuelven a observar el sol, analizar el clima y el comportamiento de los materiales en las diferentes estaciones del año; vuelven a integrar los edificios con el paisaje y hasta imitar a la propia naturaleza; tal como lo hicieran los constructores de las civilizaciones ancestrales.
La tendencia es generar hábitats que no ejerzan dominio sobre la naturaleza sino que se conviertan en parte de ella. Un interesante ejemplo es el proyecto denominado como “Casas Mariposa” (“Soe Ker Tie Hias” en idioma tailandés) diseñado por TYIN Tegnestue, un grupo de estudiantes de arquitectura que trabajan sin fines de lucro. Este proyecto de vivienda, ubicado en Noh Bo, Tak, Tailandia, consiste en una serie de casas prefabricadas de bambú, cubiertas con unos techos abatibles o “alas de mariposa”, que a la vez que permiten una eficaz ventilación, recogen las aguas pluviales para su posterior reciclaje. Estas casas de dimensiones mínimas, concebidas según los métodos tradicionales, fueron prefabricadas y ensambladas en el lugar.
Otro fascinante proyecto que retoma soluciones ancestrales para generar ambientes confortables en lugares de clima extremo es “La Casa enterrada” diseñada por el despacho de arquitectura Productora. Esta residencia, ubicada en el desierto de Chihuahua, uno de los lugares de clima más extremo de México, fue parcialmente enterrada para aprovechar la masa térmica del suelo y equilibrar las diferencias de temperatura. Esta solución permite que el suelo, más frío alrededor de la casa, absorba el calor acumulado durante el día, para calentar la vivienda por la noche. Los espacios al interior de la casa se organizan alrededor de una serie de patios y aberturas en el techo que ofrecen unas vistas espectaculares, mayor entrada de luz y ventilación. Las habitaciones y las terrazas de la vivienda están esculpidas siguiendo la inclinación de la casa. En la planta baja, una serie de patios rectangulares en forma de terrazas; encima, todos los espacios encuentran su lugar bajo un enorme techo inclinado o topografía artificial en medio de un paisaje natural, único y agreste.
En países como el Reino Unido de Gran Bretaña, cada vez con más frecuencia se llevan a cabo obras con materiales milenarios que incluso, habían quedado en el olvido. Uno de ellos es la polémica cannabis, un material altamente resistente, térmico y ecológico. Este noble material, recientemente se ha utilizado para construir algunos prototipos de vivienda, incluso, el proyecto denominado como Hempod, un pequeño modelo desarrollado por la Universidad de Bath (para mayor información ver artículo: http://noticias.arq.com.mx/Detalles/11505.html), fue construido como un pequeño laboratorio donde durante 18 meses científicos y académicos de la universidad registrarán el comportamiento de este material para confirmar que es uno de los mejores que existen en la actualidad, tanto desde el punto de vista ecológico, estructural y económico.
Algunos arquitectos, como en el caso del chileno Smiljan Radic, utilizan el barro, la madera, el cobre y la piedra de forma poética para conformar espacios que pueden incluso considerarse como escultóricos, pues más allá de establecer una forma y organización de vida, proponen una estética que, si bien, no pierde su carácter arquitectónico, tiende hacia lo plástico. Lejos de las leyes del mercado y de las modas arquitectónicas, la obra de Radic ofrece un punto de vista independiente, sutil y metafórico que habla de tradiciones, cultura y medio ambiente, sin escapar a las necesidades del nuevo milenio.
Para los arquitectos del presente siglo, las raíces de la arquitectura representan una fuente inagotable de inspiración, que desde el momento en que propone la integración con la naturaleza representa la propia evolución de la arquitectura.
1. Término anunciado en la 11° Bienal de Arquitectura de Venecia y que ofrece un nuevo enfoque de la arquitectura, tomando como base las herramientas y técnicas avanzadas del diseño por computadora. (Para mayor información sobre el tema da clic en: http://noticias.arq.com.mx/Detalles/11235.html)
2. Bajareque /Bahareque. Muro construido a partir de un tejido de palos y cañas recubiertos con arcilla. En un principio el bajareque fue utilizado por los campesinos y personas de bajos recursos para construir sus viviendas.
* Actualmente 9.50/10
miércoles, marzo 10, 2010
martes, marzo 02, 2010
Metodología para Inventario de BIC Muebles e Inmuebles
METODOLOGÍA PARA INVENTARIO BIENES CULTURALES MUEBLES E INMUEBLES
I. Instrumentos
1. Manuales
Los Manuales para inventario de bienes culturales muebles e inmuebles, el glosario y los instructivos precisan la metodología (objetivo y aplicación), etapas y aspectos organizativos para el diligenciamiento adecuado de las fichas propuestas.
2. Fichas
Las fichas son el instrumento para la identificación y recopilación de la información que se quiere obtener.
3. Sistemas de información
Una vez realizado el inventario, de acuerdo con el Manual, será ingresado a los Sistemas de Información SIPA y SINIC, facilitando la difusión de la información, a través de la web.
Así mismo, en el Sistema Departamental de Información Cultural SIDIC.
4. Aspectos organizativos y de planeación
1. Equipo de trabajo
Se definirá el número de personas a utilizar en el desarrollo de los trabajos, de acuerdo con la organización que dé a los mismos, como mínimo las siguientes:
Un (1) director de proyecto
Profesional con formación en alguna de las siguientes áreas: Ciencias sociales (historia, antropología, sociología), bellas artes, arquitectura o restauración de bienes muebles con título de especialización en cualquiera de estas mismas áreas con experiencia acreditada de mínimo cuatro (4) años en gestión o dirección de proyectos de patrimonio cultural.
Dos (2) profesionales en arquitectura y/o ingenieria
Arquitectos, matriculados con título de postgrado en restauración arquitectónica y/o historia, cursado y aprobado, de duración igual o superior a un (1) semestre académico (*) y que acredite mínimo dos (2) años de experiencia como director de estudios y/o proyectos de restauración de bienes inmuebles de interés cultural (*) y/o investigación en patrimonio inmueble.
Podrán aplicar la experiencia como coordinadores, interventores o supervisores siempre y cuando sean en estudios ó proyectos de restauración de bienes inmuebles de interés cultural.
Dos (2) profesionales en patrimonio mueble
Profesionales con formación en restauración de bienes muebles, bellas artes, historia y/o arquitectura, que acredite como mínimo dos (2) años de experiencia en inventarios, estudios y/o investigación del patrimonio mueble.
Un (1) historiador
Profesional con formación en historia, con experiencia especifica acreditada mínima de dos (2) años en investigación y/o estudios del patrimonio cultural.
Notas:
(*) Entiéndase por bienes inmuebles de interés cultural, todos aquellos inmuebles que cuenten con valores patrimoniales; los inmuebles reconocidos como tal mediante la declaratoria en uno o más de las siguientes ámbitos: municipal, distrital, departamental, nacional y/o monumento nacional y/o que estén localizados dentro de un sector urbano declarado Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional y cuenten con valor patrimonial.
Así mismo, se debe contar con asesores para realizar el levantamiento arquitectónico (topógrafo), levantamiento del patrimonio arqueológico, etnográfico y documental (arqueólogo, archivista, etc.) y el personal técnico requerido para adelantar las siguientes actividades:
Consulta de fuentes documentales.
Levantamiento arquitectónico y fotográfico.
Digitalización de planos.
Digitalización de fichas.
Cronograma de actividades
Se deberá establecer el tiempo de ejecución para la realización del inventario de cada región y desglosarlo en un Diagrama de Barras general por capítulos y detallado por ítems, para el desarrollo de los trabajos, de acuerdo con el tiempo estimado de ejecución para cada una.
Presupuesto
Se deberá indicar el valor de su propuesta económica en pesos colombianos y los Costos Directos e Indirectos.
El impuesto del valor agregado (IVA) deberá ser considerado por aparte y especificarse en la respectiva propuesta.
5. Etapas del inventario
Investigación histórica y documental
La investigación histórica y documental tiene como objetivo fundamental el análisis de diferentes fuentes de orden histórico, cartográfico, fotográfico, etc. que aporten información y comprende:
Localización y selección de documentos impresos y/o digitales.
Recopilación de datos.
Análisis de documentos y contenidos.
Trabajo de campo
El trabajo de campo permitirá realizar la identificación y valoración a través de la aproximación a los bienes, el conocimiento de las técnicas y materiales, el estado de conservación, autoría, época, etc. y comprende:
Levantamiento arquitectónico: Tiene como objetivo representar gráficamente a una escala determinada el estado actual de los bienes inmuebles y debe contemplar la elaboración del levantamiento topográfico del perímetro externo e interno, indicando alturas tanto en fachada como al interior de la edificación, niveles de cubiertas y cielorrasos, galerías, zócalos, puntos fijos, patios y demás puntos referenciales.
Levantamiento de información: Tiene como objeto obtener la información de identificación, localización y características físicas de los bienes muebles, así como recopilación de datos relevantes para su valoración y significación cultural.
Levantamiento fotográfico: Es un instrumento fundamental en la lectura y conocimiento de los bienes muebles e inmuebles y es complementario a la información planimétrica, para los casos en que esta aplique:
Para bienes inmuebles:
Toma general del edificio en su contexto urbano.
Tomas generales de los espacios internos.
Toma de los elementos constructivos más relevantes y/o detalles.
Para bienes muebles:
Toma general del anverso del bien.
Toma general del reverso del bien.
Toma de los elementos más relevantes y/o detalles.
Levantamiento planimétrico: Permite localizar el monumento en su contexto.
Para bienes inmuebles:
Plano de localización a nivel sector donde se pueda conocer la localización del inmueble.
Plano de levantamiento de la(s) planta(s) arquitectónica(s) y de cubierta con especificación de materiales, cotas generales y parciales y niveles.
Plano de levantamiento en corte.
Plano de levantamiento de fachadas.
Para bienes muebles:
Plano de localización a nivel sector donde se pueda conocer la localización del monumento en espacio público.
Plano de localización del bien mueble
Nota: Las fotos y planos digitales serán incluidos en las fichas y compilados en discos compactos.
Análisis de la información y diligenciamiento de las fichas de inventario
Como resultado del trabajo de campo y del estudio de los documentos, se procederá con la ponderación de valores que permiten calificar los bienes como de valor cultural.
Posteriormente se llevará a cabo el proceso de sistematización de la información en el Sistema Nacional de Información Cultural SINIC. Para el efecto, el Ministerio de Cultura habilitará los usuarios que la Universidad determine para esta actividad. La información que se migre debe cumplir con los parámetros de redacción y ortografía establecidos por el Ministerio, para su posterior validación y registro.
Divulgación
El Inventario del Patrimonio Cultural como instrumento para la formulación de proyectos de desarrollo de diferente índole será divulgado a través de diferentes medios:
A través de web: Esta información será publicada a través del SIPA (Sistema de Información Patrimonial) y del SINIC (Sistema de Información Cultural) y de la página del departamento y/o municipios.
Publicaciones.
Difusión del inventario en los diferentes municipios del departamento, con la colaboración de las alcaldías.
Realización y entrega de informes de avance y productos
El equipo de investigación deberá presentar al departamento y a la Dirección de Patrimonio informes de avance periódicos en los cuales reporte el desarrollo del inventario
Al finalizar el proyecto, el equipo debe hacer entrega al Centro de Documentación de la Dirección de Patrimonio y a un centro de documentación biblioteca o archivo local de acceso público, los productos que se describen a continuación:
Fichas de inventario diligenciadas y sistematizadas.
Registro fotográfico.
Planos.
sábado, enero 02, 2010
Fotografias de Bucaramanga
http://www.flickr.com/photos/nahirpaboncastro-arquitecta/
http://www.flickr.com/people/nahirpaboncastro-arquitecta/
lunes, septiembre 28, 2009
DESARROLLO URBANO Y LA VALORACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL DE BUCARAMANGA
II Foro de Patrimonio Cultural de Bucaramanga
Bucaramanga, Septiembre 28 – 29 de 2009
DESARROLLO URBANO Y LA VALORACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL DE BUCARAMANGA
Para iniciar esta presentación quisiera indicar que me limitaré al Patrimonio Cultural Inmueble, por ser el más afín a mi área de conocimiento, de igual manera establezco líneas generales dejando a los historiadores las precisiones, detalles y fechas.
Para afrontar esta temática partir de una base común, plantear unas ideas, buscar unas definiciones que nos permitieran una comunicación objetiva.
La definición de patrimonio cultural que propongo a este foro es la que se manifiesta en la Ley 1185 de 2008:
"Artículo 4°. Integración del patrimonio cultural de la Nación. El patrimonio cultural de la Nación está constituido por todos los bienes materiales, las manifestaciones inmateriales, los productos y las representaciones de la cultura que son expresión de la nacionalidad colombiana, tales como la lengua castellana, las lenguas y dialectos de las comunidades indígenas, negras y creoles, la tradición, el conocimiento ancestral, el paisaje cultural, las costumbres y los hábitos, así como los bienes materiales de naturaleza mueble e inmueble a los que se les atribuye, entre otros, especial interés histórico, artístico, científico, estético o simbólico en ámbitos como el plástico, arquitectónico, urbano, arqueológico, lingüístico, sonoro, musical, audiovisual, fílmico, testimonial, documental, literario, bibliográfico, museológico o antropológico.”
Más difícil proponer una definición de Desarrollo Urbano…, podría proponer el concepto del crecimiento físico de la ciudad basado en la ampliación de la ocupación del territorio, construcción y ampliación de vías y la construcción de nuevas edificaciones, marginando un poco o, tal vez mucho los aspectos culturales, sociales, económicos y ciudadanos. Una definición para nada “correcta” desde lo técnico pero si muy próxima al imaginario colectivo…
CARACTERIZACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL INMUEBLE DE BUCARAMANGA
Considerando el proceso histórico de Bucaramanga, un pueblo de indios erigido luego parroquia con la denominación de “Real de Minas”, denotando su actividad minera, pero jamás fundada y por tanto carente de un real ordenamiento espacial inicial más allá de los cercados que delimitaban las iniciales propiedades; construida muy lentamente con los materiales disponibles en el sitio y momento: maderas y pajas, que fueron evolucionando a tapia y madera y más tarde, a la tapia y la teja de barro. A medida que la actividad comercial de la ciudad crecía se incrementaba la disponibilidad de los recursos económicos de la población y el número de habitantes, ya en 1750 se organizó la población siguiendo los patrones conocidos en la época (damero español): se constituyó la plaza o parque central ocupando el sitio céntrico, y estableciendo en su contorno las sedes de administración religiosa, civil y militar, de igual manera se dio el inicio al trazo de las vías siendo la de mayor importancia la Calle Real (hoy calle 35), partiendo de la esquina noreste de la plaza hacia el norte. Los lotes cercanos a la plaza fueron dados en propiedad a las familias más prestantes y renombradas de la sociedad de esos tiempos.
Podríamos entonces caracterizar estas construcciones iniciales como típicas de su época y de la condición de la naciente población.
De la primera etapa de maderas y pajas, quedan las crónicas. De la etapa del crecimiento primero (la tapia y la teja) quedan algunos vestigios en parte gracias a que el crecimiento se dio en expansión y traslado de actividades a los nuevos terrenos y no a reconfiguraciones de lo existente…
Dada esta condición inicial del poblamiento y la población, la arquitectura de la época colonial en Bucaramanga puede entonces caracterizarse por ser una arquitectura sin arquitectos, modesta y vernácula, con poca o ninguna monumentalidad (iglesias incluidas), eso sí, con la particular condición de la ciudad comercial, las edificaciones albergaban tanto la vivienda como los sitios de producción y comercio de las preciadas artesanías, sombreros y tabacos. Esto hasta finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se inicia la transformación de la ciudad y la apropiación de nuevos materiales y estilos, concordantes con el auge de recursos y la posición geográfica relativamente ventajosa en el camino que comunicaba la costa con la capital, que generó un movimiento y una gran vida cultural a la ciudad, con una arquitectura llena de referentes a países europeos, pero igualmente modesta y vernácula en su mayoría, hecha por los maestros constructores que memorizaban y adaptaban los diseños de las obras de los más pudientes a las clases populares, para llegar a hoy con el cemento, el acero y el vidrio característicos de una arquitectura que se instaura fuera del contexto y puede estar ubicada en cualquier lugar del mundo.
En resumen: las edificaciones sobresalientes en la ciudad no alcanzan la magnitud de las de las ciudades de reconocida riqueza arquitectónica en el país, sin importar la época de su construcción.
EL “DESARROLLO URBANO”
Las condiciones del “Desarrollo Urbano” de la ciudad están enmarcadas en dos elementos fundamentales: La propiedad de la tierra y las condiciones geográficas.
Al momento de la erección parroquial las tierras fueron repartidas entre pocas familias, ello permitió a unos pocos poseer grandes extensiones los conocidos “llanos” a que se refieren crónicas e historia, quienes a medida que era necesario, vendían o donaban porciones de sus tierras permitiendo los nuevos desarrollos, situación que se mantuvo durante buena parte de la vida de la ciudad y cambió durante el siglo XX ya que entonces los herederos de estas propiedades, decidieron desarrollarlas por si mismos.
Por estar ubicada en una meseta y rodeada de montañas, la ciudad tiene una limitación natural para su crecimiento físico y por lo tanto, no puede extenderse indefinidamente.
Si bien durante un cierto momento fue posible extender los limites con la apertura de vías, construcción de puentes sobre las quebradas y más tarde su relleno para construir vías sobre ellas, se llega el momento en que la presencia de de los vehículos automotores y el cambio del uso original de la vivienda en el sector histórico influenciado por la presencia institucional de las entidades de gobierno de la ciudad y el departamento, así como en los sectores residenciales hacen necesaria una nueva transformación que requiere ampliación de vías y demoliciones para las nuevas construcciones; de igual manera desde el último tercio del siglo XX, el aumento de la población y las nuevas tendencias en la arquitectura, el urbanismo y la incipiente planeación, inician la presión sobre los barrios de viviendas solariegas, cercanos al centro y a las nacientes zonas de desarrollos de contenedores comerciales, llenos del encanto de su apacible conjunto, que terminan siendo demolidos inmisericordemente por la piqueta del “progreso” para dar paso a edificios “modernos” y a la demolición de una manzana completa del centro histórico para hacer una plaza cívica sin dejar testimonio de lo que en un momento existió allí
LA VALORACIÓN
Lo anteriormente expuesto, nos lleva al ejercicio de preguntarnos si esta ciudad de comerciantes conoce el valor de la memoria del pasado, de su pasado.
Por ser motivo de otra ponencia de este foro, no voy a referirme a los aspectos que se tienen en cuenta para la valoración de los bienes de interés cultural inmueble, me referiré particularmente al que en mi parecer, es uno de los más importantes a tener en cuenta para realizar el ejercicio de la valoración de de un bien inmueble, posiblemente de interés cultural, es el aspecto relacionado con el valor que la sociedad y los ciudadanos le dan a ese bien, la apropiación social y el reconocimiento al mismo, ello, separado de cualquier otro de los aspectos como la historia, la autenticidad, la autoría u otro en este sentido.
En la ciudad se percibe una tendencia a desdeñar la memoria, falta de visión para entender la riqueza histórica y valorar el patrimonio cultural, mucho menos la valoración como bien productivo de una de estas edificaciones, producto de adecuaciones para aprovechamiento turístico o de otra índole.
El desarrollo de los hechos descritos anteriormente nos muestra que, en apariencia, no existe en general memoria y por tanto un punto de referencia para apropiar y valorar cualquier bien por parte de los habitantes. De igual manera se percibe esta carencia en la dirigencia de la ciudad, la el desconocimiento lleva a la falta de valoración y por ende no se realizan gestiones para su preservación. En apariencia…
Sin embargo, existe un pequeño reducto que nos trae luces: fue la ciudadanía la que se movilizó para solicitar el rescate del edificio del Teatro Santander obligando a su declaratoria como Bien de Interés Cultural y su posterior adquisición por parte del Municipio; es la ciudadanía la que identifica el edificio de la Plaza San Mateo como un Bien de Interés Cultural pese a la demorada gestión de la administración para su recuperación y a no ser BIC; es la iniciativa privada la que rescata del olvido y la obsolescencia la “Casa de las Navas” para convertirla en la “Casa del Libro Total”; es la ciudadanía la que genera el debate sobre la conservación ó no del Cementerio Universal en el desarrollo de las alternativas de solución a la prolongación de la carrera 9ª, y son los entendidos los que descalifican su valor; y así podríamos seguir nombrando casos en los que la solicitud de la ciudadanía se ha manifestado unos con resultados positivos al patrimonio y otros no tanto: la Casa Cadena, el Teatro Unión, las intervenciones en San Laureano y la preservación del entorno de la Capilla de los Dolores.
Cabe aquí una reflexión: el hecho de no ser monumental ¿le quita valor y hace descartable a la arquitectura modesta de Bucaramanga?
De igual manera es importante resaltar la importancia de la propiedad privada: el monopolio que define los usos y aprovechamientos del suelo urbano con base en la rentabilidad financiera esperada, generando una nueva ciudad no – consensuada.
LOS INVENTARIOS
Un aspecto para la valoración por parte de la ciudadanía es el conocimiento y puesta en valor de lo existente pero, ¿conocemos lo existente?
¿Qué es lo de valor patrimonial existente?
¿Cuál es su estado?
¿Cuál es su valor? ¿Qué lo determina?
¿Qué debe quedarse? ¿En qué condiciones?
Las tradiciones urbanas y arquitectónicas tienen un valor testimonial, su primer arraigo en la cultura popular es la historia, la realización de un inventario real sobre el patrimonio bumangués se torna en una necesidad imperiosa a fin de poder dar alguna respuesta técnica y científica a las preguntas anteriores; las presiones económicas sobre el suelo urbano y la actual tendencia a que se establece a partir de una dualidad entre la renovación urbana y la preservación hacen urgente esta acción a fin de garantizar la inclusión del patrimonio en esta actuación de una manera sostenible y evitar que sea arrasada en nombre del progreso y el desarrollo.
No hay una certeza sobre el patrimonio cultural inmueble de la ciudad, se reconocen valores a los monumentos nacionales y algunas edificaciones puntuales; algunos estudiosos y entidades han elaborado trabajos más o menos amplios y sustentados sobre el mismo, pero el inventario como tal y bajo los parámetros establecidos por el Ministerio de Cultura, planteado desde la formulación del POT en el año 2000 no ha sido realizado.
ACCIONES OFICIALES
Esto nos lleva a revisar las acciones oficiales frente al patrimonio: desde lo local, el POT contempla un listado inicial de edificaciones y conjuntos urbanos dentro de la ciudad, contemplando para algunos de ellos restricciones para su intervención y la de su entorno las cuales deben obtener la aprobación de la Oficina Asesora de Planeación antes de que se les expida la licencia de construcción por parte de las curadurías urbanas.
Si bien se determinó en el POT la realización del inventario de manera conjunta entre la Oficina Asesora de Planeación, el Instituto Municipal de Cultura y el Área Metropolitana de Bucaramanga, no hay acuerdo entre las entidades ni se destinan los recursos para su realización. Sólo hasta el presente año se destinó una modesta apropiación presupuestal para realizar una labor de identificación preliminar de bienes de interés cultural.
En noviembre de 2007, se creó el consejo superior asesor de patrimonio cultural de la ciudad que como pudimos apreciar durante la realización del Primer Foro, ha encontrado dificultades para operar de manera permanente.
Preocupante es la situación de la Estación del Ferrocarril del Café Madrid, único Bien de Interés Cultural de carácter nacional que es propiedad del Municipio: al estar descuidado fue invadido por desplazados y su estado deja mucho que desear.
Desde lo nacional, la legislación y la normativa están planteadas para bienes declarados de ámbito nacional, dejando sin herramientas efectivas a los niveles departamental y municipal para ejercer controles y establecer reglamentaciones, ya que en teoría, deben dictaminar su propia legislación al respecto; el acceso a los cada vez más exiguos recursos de orden nacional se enreda en los vericuetos de las burocracias de todos los niveles.
Las acciones sobre lo que es de competencia del nivel central en lo local son difusas: no hay claridad de la participación en la restauración del edificio del Antiguo Colegio del Pilar; se está a la espera de la definición de la necesidad de realización de los Planes Especiales de Manejo y Protección de los BIC de carácter nacional, y en caso afirmativo, la asignación de recursos para ello.
Como punto interesante, cabe acotar que la ciudad cuenta con un inventario de bienes muebles de interés cultural en espacio público realizado por el Museo de Arte Moderno de Bucaramanga por encargo de la administración municipal.
Estos ejemplos puntuales nos llevan a la revisión de la acción del estado frente al patrimonio: ¿Es falta de conocimiento, desinterés, personal no capacitado ni calificado o una simple falta de voluntad política lo que ha llevado a la situación actual?
ACCIONES PRIVADAS
En general la actuación privada frente al patrimonio es insensible, al no contar con declaratorias que lo reglamenten y protejan, no es tenido en cuenta y como ya se enunció anteriormente, prima la rentabilidad del suelo sobre cualquier otra consideración, con la excepción de la intervención para la recuperación de la “Casa de las Navas”, la tendencia general es descuidar las edificaciones hasta que el deterioro lamentablemente termine por derribarlas o sencillamente derribar todo sin consideraciones para dar espacio a edificios en altura.
En lo referente a los establecimientos de educación superior la incipiente labor de concientización a través de asignaturas con temas de patrimonio en algunas carreras, aún no muestra resultados.
PARA FINALIZAR
El caso de Bucaramanga, nos refiere más que todo a elementos puntuales, muy pocos conjuntos o agrupaciones están en ese listado del imaginario del ciudadano lego o del experto, bástese el caso del conjunto Plaza Mayor de la Ciudadela Real de Minas puesto junto a barrios como la Aurora, Bolarquí, Sotomayor, Diamante II o agrupaciones como Conucos y Neptuno por mencionar solo unos cuantos.
Pretender un conservadurismo per-se, es una posición ilógica, la museificación no es una opción que garantice la sostenibilidad; las dinámicas poblacionales y de comportamiento de las ciudades y sus territorios, sus habitantes – residentes- ciudadanos, no hacen viable esta proposición, pero tampoco la nueva moda de la renovación urbana a partir de la demolición de lo existente, opciones intermedias requieren acciones que aunque permitan la preservación de la memoria y del patrimonio, lo hagan también con la recuperación y revitalización de sectores urbanos que de otra manera están condenados a la degradación, desaparición y olvido.
Es vital y urgente la realización de un inventario de patrimonio técnico y científico que permita establecer la real dimensión del patrimonio y las acciones para garantizar la preservación de la memoria en convivencia armónica con una ciudad que vive un constante cambio y requiere espacios para su renovación.
Se requiere un compromiso real de los entes estatales frente al patrimonio, que permita por una parte el conocimiento y por otra las actuaciones sobre el mismo a la sociedad mediante la normatización tendiente a su protección y preservación, incentivando la participación ciudadana. Las campañas y acciones de los grupos de vigías en la ciudad deben ser dirigidas a un público cada vez más amplio para generar conciencia ciudadana sobre el mismo. Aunado a esto, la vinculación formal de la academia es crucial
miércoles, enero 28, 2009
PATRIMONIO, MEMORIA, IDENTIDAD…
Patrimonio, memoria, identidad, palabras que representan conceptos, ideales, afianzamiento, las raíces del ser humano y el colectivo social en que se desenvuelve y desarrolla su vida. Así como un árbol es tan fuerte como el afianzamiento de sus raíces en la tierra se lo permite para tomar su alimento, y proyectar sus ramas hacia el cielo, de igual manera la memoria y con ello el patrimonio ponen las bases de la identidad en un colectivo humano y su cohesión hacia un objetivo una mirada un sueño o un ideal conjunto desde el presente hacia un futuro, contemplando lo que se dejará como un legado a las generaciones subsiguientes, si es que se logra ese acuerdo.
Realizar un recuento a manera de diagnóstico sobre el Patrimonio en el Departamento de Santander nos lleva a un recorrido largo y extenso de trabajos de iniciativa ante todo, personal, realizados en la medida que se tiene acceso a exiguos recursos, provenientes en general del estado al final de una fatigosa, desgastante y extenuante labor de gestión para obtenerlos; del mismo modo, la financiación privada conlleva una labor igual.
La riqueza patrimonial del Departamento de Santander es invaluable, tanto en lo natural como en lo cultural, la conformación geográfica misma del territorio permite la coexistencia de multiculturalidades con sus respectivas expresiones y, el patrimonio acumulado durante los años es para nada despreciable.
El patrimonio natural del Departamento, constituido por su paisaje, montañas, ríos, cascadas y caídas de agua, grutas y cuevas, depresiones y el majestuoso cañón del río Chicamocha, es invaluable y majestuoso, por fortuna, la falta de vías ha permitido su permanencia en el tiempo, protegiéndolo del impacto negativo que podría originar un turismo incontrolado y mal educado, tanto en lo cultural como en lo ambiental y por supuesto en lo patrimonial. Lastimosamente, el sector turístico se ha tornado en una alternativa de generación de recursos económicos, y con ello se inicia el proceso de querer atraer estos recursos por lo que es necesario un trabajo mancomunado desde lo cultural, lo ambiental y lo turístico, para que este sea un factor de desarrollo con impacto positivo.
El patrimonio cultural del departamento es tanto o más rico, la diversidad de climas y culturas han permitido el surgimiento de innumerables manifestaciones dejado legados únicos: el lenguaje propio del santandereano, que preserva costumbrismos de la conquista y colonia española junto al casi desaparecido legado ancestral indígena, preservado al interior del territorio y que en ocasiones hace necesario la explicación de su sentido y significado. La riqueza gastronómica que permite tres o cuatro maneras de presentar la arepa, el cabrito y el mute platos típicos de la región andina y del departamento; el sancocho, común a todo el territorio del departamento; la preservación de platos propios de zonas específicas o la muy particular manera de presentar y servir el tamal; en este tema merecerían capítulo aparte el bocadillo veleño y las hormigas culonas sin lugar a dudas los más grandes embajadores de la cultura santandereana. El vestuario del campesino de la región andina, cuya lectura se ha perdido en el tiempo y muy pocos logran distinguir a simple vista de qué región se procede según el uso de un pañuelo, los ornamentos de las blusas y faldas de los atuendos femeninos o las a veces no tan sutiles diferencias en el sombrero.
La riqueza de la producción musical del pasado que tiene sus más reconocidos referentes en la región andina del departamento, sin que por ello carezca de mérito la tradición musical ribereña, al interior del departamento se aprende la interpretación desde casa y luego se pule por fuera, en la escuela. En este sentido se presenta el rescate del “moño” y del baile del torbellino. Y con esto, la tradición de la feria, para compartir y departir, ferias de origen religioso o laico, donde orgullosamente se mostraba el fruto del trabajo: frutos de la tierra, ganado, artesanía y el desfile de las delegaciones que recuerdan la llegada grupal de los campesinos al centro poblado, transformado con el tiempo en desfile de carrozas. La artesanía, herencia indígena representada en los tejidos y la cerámica, tejidos que han perdurado en el tiempo, materiales, tramas, colores, preservados en museos y perdidos del uso común.
La tradición oral, se mantiene por milagro pues a las nuevas generaciones les atrae otro tipo de historia.
La preservación de la memoria en museos, casas de la cultura y bibliotecas es bastante más que precaria: colecciones de distinto orden, que con muy pocas excepciones has sido reunidas con buenas intenciones y poca asesoría técnica para su catalogación, montaje y exhibición, mostradas en una muestra variopinta de objetos y temáticas. La arqueología se representa en piezas procedentes mayormente de guaquería y no de exploraciones arqueológicas; los valiosos tomos de la biblioteca departamental guardados en cajas sin la más mínima protección; archivos carentes de las condiciones adecuadas para la preservación de los documentos, que a su vez no se encuentran debidamente clasificados ni catalogados. El arte religioso, bajo la responsabilidad de las instituciones religiosas tampoco ha sido inventariado.
Sólo existe en el departamento una escuela – taller de artes y oficios, creada por iniciativa privada y funcionando con apoyo de recursos estatales y de cooperación internacional, gracias a la gestión de sus organizadores.
De igual manera, los pocos grupos de vigías de patrimonio que existen en el departamento, muestran poca presencia y no aparecen en el listado de la página web del Ministerio de Cultura.
El patrimonio inmueble, el más visible y conocido, se percibe más como un problema para el desarrollo que como la riqueza cultural que es. El departamento es uno de los más ricos en cuanto a éste, no por la presencia de impresionantes elementos arquitectónicos sino por la presencia del patrimonio modesto en todo su territorio y el estado general de los conjuntos urbanos, que gracias a la falta de recursos han podido ser preservados de la desaparición por el avance del “desarrollo y la modernidad” representado en “obras de cemento”. Cuatro Centros Históricos declarados Patrimonio Cultural de Ámbito Nacional (lo que antes se conocía como Monumento Nacional) que están a la espera de la formulación de sus Planes Especiales de Manejo y Protección, estudios de reglamentación de marcos de plaza para once municipios y un corregimiento que nunca se adoptaron por parte de las administraciones municipales. Treinta y cuatro estaciones de ferrocarril por inventariar y esclarecer su real situación y valor. Los caminos indígenas, reales y de Lenguerke en peligro de desaparición. Innumerables muestras de edilicia desaparecida y amenazada de desaparición. La realización del Inventario de Patrimonio Cultural Inmueble del Departamento, deja establecido un principio de acciones a ser realizadas en el tiempo no definido de las voluntades políticas.
Planes de Ordenamiento Territorial que cuando reconocen la presencia del patrimonio cultural inmueble, preservan fachadas pero desatienden el objeto y el conjunto urbano en el que se incluye, desconociendo espacialidad, lenguaje formal, materiales y centros de manzana.
Acciones municipales independientes y descoordinadas de las instancias departamentales y nacionales que han permitido declaratorias de ámbito local sin tener el respaldo y la asesoría necesarios y adecuados para su manejo y protección, basados en el sentir local y sin el soporte de estudios profundos.
Se percibe la ausencia de profesionales calificados para el trabajo en el área de patrimonio cultural, dos facultades de arquitectura que no tienen en sus respectivos pensum asignaturas de patrimonio ni siquiera como electivas complementarias; ingenieros civiles que descalifican la arquitectura de tierra; historiadores y sociólogos enfocados a otras instancias; músicos, hoteleros, programas de turismo y comunicadores ídem y falta de programas académicos en el campo de la gestión, ponen de presente el distanciamiento de la academia respecto al tema de patrimonio, siendo el programa “Por los caminos del gran Santander”, patrocinado por la Universidad Santo Tomás de Aquino – Seccional Bucaramanga, el único elemento visible del interés de la academia por el patrimonio y la memoria.
A todo esto se suma la actuación de las instancias estatales, percibida como ineficaz, ineficiente, con pobres resultados en la coordinación, gestión y acciones en el sector. La lentitud de los trámites y el evidente manejo anti técnico aunado a los exiguos recursos que se destinan al patrimonio cultural inmueble hacen más difícil su preservación. El desconocimiento de la legislación y la normativa admite la descoordinación de los niveles nacional, departamental y municipal, hecho que permite las acciones locales avaladas por el nivel nacional con el desconocimiento del nivel departamental, o casos como el de la aprobación del plan de turismo para San Juan Girón, que tiene serios cuestionamientos desde el ámbito del patrimonio.
Funcionarios a los que se descalifica por parte del sector debido a su desconocimiento y falta de interés por el mismo. La ausencia de archivos organizados, listados representativos, directorios e inventarios al interior de las entidades estatales y para conocimiento público, la falta de estudios serios, técnicos y documentados para preservación de la memoria y un Consejo Departamental de Patrimonio que a la fecha no ha entrado en funcionamiento, muestran un triste panorama del patrimonio cultural y de la preservación de la memoria.
Se propone entonces actuar en 3 sentidos:
1. Conocimiento, reconocimiento y proyección
Divulgación de la legislación cultural
Investigación y documentación del patrimonio cultural a través de listados representativos, directorios, inventarios.
Difusión y fomento a través del desarrollo de programas y proyectos que motiven la participación comunitaria en torno a su identificación, preservación, difusión y sostenibilidad, entre ellos los programas de vigías del patrimonio y las escuelas – taller.
Celebración del mes del patrimonio
Declaratorias de Bienes de Interés Cultural del Departamento de Ámbito departamental y municipal
Mapeo departamental del sector
Sistema de información de inventario y registro del Patrimonio Cultural del Departamento
Publicaciones periódicas especializadas en el tema
2. Formación y estímulos
Revisión de los contenidos de los PEI en las áreas de ciencias sociales
Inclusión de asignaturas de patrimonio en los pensum de las carreras universitarias.
Becas de estudios para posgrados
Bolsas de trabajo para investigación
Formación de gestores de patrimonio cultural
Aplicación del régimen de incentivos al Patrimonio Cultural
3. Gestión
Establecer las líneas de acción para las actuaciones sobre el patrimonio de manera transversal e intersectorial
Recomposición del manejo cultural del departamento a través de una “gerencia de cultura”.
Implementación de los mecanismos y herramientas del Sistema Nacional de Patrimonio Cultural.
Operativización del Consejo Departamental de Patrimonio
Operativización de las redes de museos, casas de cultura y bibliotecas
Establecer los lineamientos de formulación de los planes departamental y municipales de turismo teniendo como base el patrimonio.
Formular los Planes de Manejo y Protección de los Bienes de Interés Cultural del departamento en conjunto con la nación (Ministerio de Cultura) y los municipios
Supervigilancia sobre la aplicación de los recursos de la cultura
Incentivar la formulación de proyectos y el acceso a recursos de la Cooperación Internacional
sábado, enero 17, 2009
Columna Profana III
Aparte de los lineamientos a tener en cuenta para la implementación de los servicios turísticos, como determinar el tipo de turistas al que estará dirigido, la infraestructura requerida para atenderlos, la demanda de servicios básicos, el estudio y propuestas para el manejo del impacto ambiental de la presencia del turista tanto en los recursos naturales como en la cultura y los valores de los habitantes de la región.
Más allá, y corriendo paralelas a estas consideraciones, hay que incluir en este listado el manejo y la preservación del patrimonio arquitectónico de la región.
Por estar involucrados municipios de tanta riqueza cultural (contemplando allí historia, arquitectura, paisaje, entre muchas otras cosas) hay que ser muy cuidadosos en el manejo de su patrimonio; municipios como Socorro, San Gil y Barichara, que poseen una riqueza histórico - arquitectónica reconocida por la Nación a través de la declaratoria de Monumento Nacional de sus Centros Históricos y que por falta de información de sus habitantes y dirigentes se desvirtúan constantemente los parámetros para su manejo, usos e intervenciones en ellos.
Socorro y Barichara tienen además delimitados sus centros históricos y reglamentadas las intervenciones en ellos, aunque la del Socorro está pidiendo con urgencia una revisión y actualización.
El caso de San Gil es un poco más difícil pues no se delimitó el centro histórico, hacer esto requiere hoy el concurso de su dirigencia pero ante todo el consenso de la ciudadanía para prestar su colaboración y entendimiento tanto al proceso de la delimitación como a la valoración de su patrimonio sin caer en las falsas creencias que abundan en el país sobre la oposición conceptual entre progreso y preservación de entornos urbanos, ó en la aún peor de las acciones en el manejo del patrimonio arquitectónico, una escuela tristemente célebre y reconocida en el mundo como GUATAVITISMO nacida del pecado de la buena intención que creó a “Guatavita la Nueva” como un pueblito blanco, de tejas de barro y calles empedradas que puede ser muy agradable para algunos pero en todo caso un falso histórico que engaña al público en general y que costó mucho a los habitantes adaptarse a un diseño “moderno y funcional” algo alejado de las costumbres propias de ellos.
Es también muy común en Colombia pensar en tener estos pueblitos como un pequeño ponquecito blanco, impecable e intocado, perfectamente conservado (más diría yo “restaurado”) sólo para uso y disfrute de los visitantes y absolutamente vedado a mostrar el transcurrir propio de la vida de sus habitantes; el triste ejemplo digno de evitar, de lo que acontecía con Villa de Leyva y su plaza principal en las noches de los fines de semana.
O también la irresponsable actitud de los citadinos foraneos que piensan en la envidia que despertaran en su círculo de amigos y allegados al lucir su última adquisición de viaje o de anticuario: bellisimas ventanas, puertas, celosías, molduras y un sin fin más de elementos fruto de la rapiña depredadora que acabó por ejemplo, con los modestos elementos originales de la carpintería doméstica del Centro Histórico del Socorro, muy bien acompañada de la inconsciencia ciudadana y alguna suma de dinero a cambio de su “vieja” pieza de carpintería, alfarería, cantería, etc.
Lo que mayor tristeza causa de todo esto es la dualidad de conceptos presentes en los entes estatales que se involucran en este tema, pues mientras unos entes promueven el “desarrollo” acabando (arrasando diría yo) la memoria urbana bien sea con demoliciones o con intervenciones nada respetuosas; otros libran batallas casi campales para convencer a todos los interesados en el progreso en emplear manejos adecuados sobre estas memorias, siendo clarísimo ejemplo de esto las diferencias conceptuales entre el nuevo manejo del centro de Santafé de Bogotá en especial el barrio La Candelaria o la campaña de preservación del barrio Teusaquillo y el manejo del centro y los barrios tradicionales de Bucaramanga como Bolarquí, San Alonso o El Campestre, sólo por ilustrar ejemplos relativamente cercanos geográficamente a Bucaramanga.
Estamos apenas a tiempo de proponer por parte de los municipios de Santander que forman parte del Corredor Turístico un manejo de los centros urbanos y centros históricos planes de manejo y protección acordes a los lineamientos de preservación que están establecidos por la Ley y de ser necesario se puede acudir a la experiencia de otros municipios y de otras naciones y a la atenta colaboración de naciones europeas cuyo proceso evolutivo y patrones culturales han sido distintos a los nuestros pero sus experiencias en el manejo del patrimonio van mucho más adelante que las nuestras y sobre todo, la orientación de la preservación hacia el servicio del turismo, nos puede llevar a fijar los términos de referencia para fijar la regulación de las nuevas áreas urbanas que sean requeridas por las proyecciones del desarrollo de estos municipios para lo cual se requiere un serio compromiso y alto sentido ético con una amplia visión del patrimonio hacia el futuro por parte de las firmas y profesionales que asesoren el proceso de formulación y ejecución de estos planes de desarrollo, de los cuales serán elementos imprescindibles los habitantes y los profesionales formados y que estén en ejercicio en la zona del corredor turístico.
jueves, junio 26, 2008
La riqueza del patrimonio arquitectónico de Santander está compuesta por edificaciones, centros históricos, conjuntos urbanos, caminos y puentes.
Es triste la desidia de las administraciones y las comunidades hacia su patrimonio, la ruina de la estación de ferrocarril de Barbosa es la muestra palpable de esta actitud de desapego. Existen muchos casos más, por sólo citar ejemplos cercanos se pueden contar la progresiva y permanente destrucción del centro histórico de Floridablanca, el manejo de letreros y espacio público en San Juan Girón, las intervenciones en el Centro Histórico de San Gil, la construcción del edificio de Telecom en la plaza principal del Socorro, el abandono de la Casa del Resguardo en Charalá (única en el Departamento) a la que no se han podido realizar estudios para al menos preservar su memoria cuando ya no esté más porque nadie los paga.
¡Y luego se quejan porque están produciendo mejores bocadillos en Costa Rica!
Y qué decir de Bucaramanga: retazos de lo que fuera el centro histórico, la estación de ferrocarril del Café Madrid, único monumento nacional propiedad del municipio abandonada por el estado e invadida por la necesidad de los seres humanos desplazados; la plaza de San Mateo desmantelada a medias y resignada a basurero y guarida de ratas, gatos y malhechores, luchando con el deseo secreto de muchos por que se caiga para "poder hacer un buen proyecto"; dos casas de hacienda: una destinada a bodega en plena calle 34 y la otra en peligro de ser demolida por las necesidades de su propietario para construir otro de sus proyectos de vivienda de estrato alto; la casa de la Quinta Estrella deteriorándose día a día por el mal uso; la casona de la Perla cuya última intervención me achacan aunque sólo participé para asesorar a la firma de ingenieros encargada de la reparación del techo caído del salón y de la cual al parecer, por lo poco que pude explorar, sólo quedaba una crujía original pues todas las demás ya habían sido intervenidas; la falta de mantenimiento del edifico de la Gobernación, la intervención de recuperación en el Teatro Coliseo Peralta, con materiales que no eran los más óptimos y que generó un enfrentamiento entre el director de la obra y los miembros del Consejo de Monumentos.
El arquitecto Gilberto Camargo Amorocho a través de su grupo de caminantes ha podido recorrer muchos de los caminos del departamento y tuvo oportunidad de iniciar un estudio para la Gobernación de Santander sobre ellos, el cambio de administración suspendió el estudio y los caminos de Santander incluidos los famosos Caminos de Lenguerke siguen sin un estudio serio que en el peor de los casos al menos deje memoria de su existencia y en el mejor de ellos permita la realización de un proyecto integral de preservación y revitalización.
Como la iniciativa de la Corporación Caminos de Chiquinquirá que imitando el modelo de los Caminos de Santiago que funciona bajo el precepto de que todos los caminos en España conducen a Santiago de Compostela, están realizando labores de identificación de caminos que lleven a Chiquinquirá, para de allí partir en el proceso de recuperación, revitalización, mantenimiento generando en su recorrido la revitalización de poblaciones con los servicios al turismo que se prestan sobre la ruta.
En Santander se realizó un primer intento que no pasó de la etapa de "papelería previa": en un convenio que agruparía a los municipios de San Juan Girón y Betulia con la Corporación Caminos de Chiquinquirá y la Facultad de Arquitectura de la Universidad Antonio Nariño de la Sede Bucaramanga se realizarían los estudios para el tramo del camino de Lenguerke entre San Juan Girón y Betulia. La alcaldía municipal de San Juan Girón no respondió a la propuesta presentada a través de la casa de la cultura municipal.